Cuando Rinna y las sirenas se vieron de nuevo, llevaron a Fisher con ellas y los presentaron. Él estaba embrujado por ella y a ella también le pareció alguien sumamente gallardo y atractivo. Conforme iban transcurriendo los días, ambos deseaban estar en aumento estar juntos; se habían enamorado perdidamente uno del otro.
Fisher le dijo a ella que ya no podía estar sin ella... Rinna, con lágrimas en los ojos, voló hacia Tierra de Rosas. Sabía que no podía estar junto a él de la manera que anhelaban.
Toda esa noche, deseó con intensidad ser una sirena para estar con Fisher para siempre... Se acercó a la orilla de la playa y lo deseó nuevamente. Quería que fuera real... de pronto, cuando a punto estaba de salir el sol, una ola se tragó a Rinna... Sus alas desaparecieron y le salió una cola preciosa... estaba asombrada y muy feliz. Comenzó a buscar a Fisher para darle la buena noticia, pero no lo encontraba. Cuando salió a la superfcie, vio a lo lejos, en la playa, la figura de Fisher con un par de piernas y alas nuevas...
...Había deseado también, salir del agua para convertirse en hado y así estar con Rinna para siempre...
Fisher, al ver que Rinna estaba en su lugar de origen, se metió al agua para estar en sus brazos aunque fuera un momento. Rinna supo que él moriría. Ella lo besó y lo sacó del agua para morir junto a él...
...porque ni ella podía estar fuera del agua, ni él bajo el mar.
Fin.
lunes, 10 de marzo de 2008
viernes, 7 de marzo de 2008
*♥..Rinna y Fisher..♥*
Hace muchos años, existió una maravilla terrenal, llamada Tierra de Rosas, donde habitaban hados y hadas, criaturas hermosas con alas y magia.
La protagonista de esta historia, se llamaba Rinna. Un hada muy bella, con el rostro iluminado y usaba vestidos hechos con hojas y flores, con ojos violetas y su cabello color rosa, largo brillante y hermoso. Rinna era muy rápida al volar, volaba incluso más rápido que el colibrí. Una de sus mágicas habilidades, era que podía comunicarse con las plantas y pedirles ayuda cuando lo necesitara.
Todas las mañanas, Rinna acudía a la playa, le gustaba sentir la arena y el agua tocar sus pies, pero tenía que ser sumamente cuidadosa, ya que si el agua salada tocaba sus alas, frágiles como las de una mariposa, podía morir.
Rinna había hecho amigas en el mar, las sirenas. Ellas salían a la superficie para saludarla. Cada día, se contaban las historias que vivían; Rinna quería saber qué era nadar y vivir dentro del agua y ellas morían por saber qué era volar y no estar mojada.
Un día, Fisher, un apuesto tritón de ojos verdes y cabellos azules, escuchó que las sirenas hablaban de Rinna. A él le pareció interesante conocer al hada de la que estaban comentando, así que decidió ir a ver de quién se trataba. Al siguiente día, siguió a las sirenas sin que supieran y se quedó detrás. Cuando vio a Rinna, olvidó el agua, el mar, incluso que era él mismo, porque le pareció el ser más bello que jamás había conocido. Ella no logró verlo, porque estaba muy entretenida en la conversación con las sirenas. Fisher la miraba detenidamente... Rinna y las sirenas se despidieron. Ellas nadaron mar abajo y Rinna se echó a volar... Fisher le gritó, pero ella volaba demasiado rápido como para haberlo escuchado.
Fisher impactado, siguió a las sirenas para preguntarles el nombre del hada. Les dijo que estaba enamorado de ella. Ellas se echaron a reír, porque era completamente imposible: ni él podía vivir fuera del agua, ni ella bajo el mar.
((Continuará))
La protagonista de esta historia, se llamaba Rinna. Un hada muy bella, con el rostro iluminado y usaba vestidos hechos con hojas y flores, con ojos violetas y su cabello color rosa, largo brillante y hermoso. Rinna era muy rápida al volar, volaba incluso más rápido que el colibrí. Una de sus mágicas habilidades, era que podía comunicarse con las plantas y pedirles ayuda cuando lo necesitara.
Todas las mañanas, Rinna acudía a la playa, le gustaba sentir la arena y el agua tocar sus pies, pero tenía que ser sumamente cuidadosa, ya que si el agua salada tocaba sus alas, frágiles como las de una mariposa, podía morir.
Rinna había hecho amigas en el mar, las sirenas. Ellas salían a la superficie para saludarla. Cada día, se contaban las historias que vivían; Rinna quería saber qué era nadar y vivir dentro del agua y ellas morían por saber qué era volar y no estar mojada.
Un día, Fisher, un apuesto tritón de ojos verdes y cabellos azules, escuchó que las sirenas hablaban de Rinna. A él le pareció interesante conocer al hada de la que estaban comentando, así que decidió ir a ver de quién se trataba. Al siguiente día, siguió a las sirenas sin que supieran y se quedó detrás. Cuando vio a Rinna, olvidó el agua, el mar, incluso que era él mismo, porque le pareció el ser más bello que jamás había conocido. Ella no logró verlo, porque estaba muy entretenida en la conversación con las sirenas. Fisher la miraba detenidamente... Rinna y las sirenas se despidieron. Ellas nadaron mar abajo y Rinna se echó a volar... Fisher le gritó, pero ella volaba demasiado rápido como para haberlo escuchado.
Fisher impactado, siguió a las sirenas para preguntarles el nombre del hada. Les dijo que estaba enamorado de ella. Ellas se echaron a reír, porque era completamente imposible: ni él podía vivir fuera del agua, ni ella bajo el mar.
((Continuará))
Etiquetas:
El silencio de mi música... ((Tragedia))
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

